martes, 2 de noviembre de 2010

Nuevo modelo de educación especial

La finalidad de la educación especial es la de lograr la autonomía personal y la adaptación social de las personas con discapacidad. Desde tal perspectiva, son metas a lograr la integración escolar, la integración laboral y la integración social.
Como parte del proceso de integración y desarrollo personal y social, se plantea la necesidad de una formación profesional para una inserción laboral, que favorezca la integración social. Tal como lo hace el Centro Educacional Hermano Bernardo, ubicado en la comuna de Buin, que atiende a niños y jóvenes los cuales presentan déficit intelectual correspondiente a rangos leve, moderado y severo, asociado a diferentes habilidades, (problemas motores, autismo, epilepsia, parálisis cerebral, etc.) y que según el Plan de Estudio vigente (año 2010), a partir de los 16 años, los alumnos ingresan a talleres laborales, en los que desarrollan habilidades, destrezas y conductas sociolaborales, que les permitan según sus posibilidades integrarse a diversas labores productivas.
Durante este ciclo educativo los alumnos cuentan con un importante número de horas vocacionales y también horas de desarrollo cognitivo.
El centro educacional tiene vinculación con empresas del sector como Mº Donalds, Supermercados Tottus, entre otros, que apoyan el desarrollo de los talleres laborales y reciben a alumnos en pre-prácticas y prácticas laborales, las que son supervisadas por el centro educacional.
El centro cuenta con 4 talleres laborales, a los que los alumnos ingresan según sus características especiales, intereses y habilidades. Estos son:
  • Taller de amasandería y repostería
  • Taller de de producción de plantas ornamentales en invernadero
  • “Trabajo en Serie” que cuenta con un convenio con la empresa ASSA-ABLY, ex Poly (fabricación de llaves, tonillos, chapas, candados, etc.)
  • Taller de tejido a telar
Gracias a un permiso de la Municipalidad de Buin, el centro educacional cuenta con un punto de venta de sus productos en la Plaza de Buin, el que es atendido por los alumnos, como parte de su preparación sociolaboral.




“Adiós señorita asistente”

¿Cómo dejar de ser asistente social y pasar a ser trabajador social? Es el cuestionamiento que atraviesa la profesión hoy en Chile. 
No es de extrañar entrar a un servicio público y escuchar en el pasillo como un usuario solicita el poder hablar con “la señorita asistente”; pero lo más sorprendente es que automáticamente al escuchar eso no se realiza una asociación con “una asistente de dirección”, “una asistente de finanzas” o “una asistente administrativa”, si no que directamente se piensa en el profesional del Trabajo Social. Es que hoy en día, el Trabajador Social, aún se somete a cargar el sobrenombre de Asistente Social.
Es indudable que la labor de los Trabajadores Sociales en el impulso de políticas y servicios públicos, en especial en el ámbito local, ha conllevado consigo el reconocimiento local hacia los profesionales. Pero este reconocimiento de la labor desempeñada es acompañado de la historia presencial que se tiene del Asistente Social.
Es importante recalcar la diferencia que fundamenta la Asistencia Social, más próxima a la beneficencia, como una acción puntual y paliativa de emergencias sociales, siendo el asistente social identificado como el protagonista de la acción que trabaja para las personas con necesidades materiales, receptoras pasivas de una ayuda. En cambio el Trabajo Social, se enfoca en trabajar con las personas más que en sus problemas, no niega la necesidad de atender las urgencias de la pobreza, pero sí entiende que debe ser realizada como una acción de apoyo, de refuerzo, de prevención más integral.
El desafío principal que se nos presenta a los trabajadores sociales, y estudiantes de  Trabajo Social, es ¿como dejar de ser asistente para ser trabajador social?¿cómo combinar lo asistencial con lo promocional? Estamos llamados a aportar activamente a la planificación y ejecución de las políticas sociales sin perder nuestra posición privilegiada en la atención directa de los grupos humanos afectados por los problemas y necesidades cotidianas.
Estamos ante la necesidad profesional de redefinirnos y posicionarnos ante la sociedad como Trabajadores Sociales, para que el día de mañana podamos escuchar en un servicio público, por última vez decir a una persona “adiós señorita asistente”.